Capítulo anterior: información general

Día 1: Aterrizaje en Sofía

Ya conocíamos la ciudad del año anterior, y además llegábamos pasada la medianoche, así que nos limitamos a dormir en el mismo hotel que la vez pasada. El verdadero viaje empezaría al día siguiente

Día 2: Sofía – Skopje (243 km.)

Paso fronterizo entre Bulgaria y Macedonia

Cogimos la línea de metro que va al aeropuerto, ya que la oficina de alquiler de coches estaba al lado. Tras hacer las gestiones pertinentes, ponemos rumbo al país vecino , la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Tras hacer una parada técnica en Kyustendil para probar los primeros bureks del viaje, encaramos hacia el montañoso paso fronterizo de Gjueszewo, una de las fronteras exteriores de la Unión Europea. No son muchos los viajeros que atraviesan este desangelado puesto de control. Un rutinario vistazo a los pasaportes (no ponen sello) , y sobretodo a los papeles del coche y ya estamos circulando bajo los carteles recién estrenados de la República de Macedonia del Norte que nos dan la bienvenida

La Puerta de Macedonia en Skopje. Al fondo, Alejandro Magno

Una hora y media más tarde estamos entrando en la capital macedonia. Ya en el primer semáforo nos encontramos con una estampa que por desgracia nos iba a acompañar en todo el viaje, sobretodo en las ciudades más pobladas: la de niños pidiendo limosna. Y es que Skopje llama la atención por sus contrastes. Por un lado su centro está plagado de las figuras de bronce herederas del faraónico proyecto «Skopje 2014», muchas de ellas inacabadas, o la Puerta Macedonia, un gigantesco arco del triunfo que  costó nada menos que 4,4 millones de euros . Y por otro lado uno de sus distritos es Suto Orizari, posiblemente el mayor barrio gitano del mundo , donde oficialmente residen 20.000 personas (otras estimaciones hablan de 50.000) en una ciudad con un total de 630.000 habitantes. Todas las guías recomiendan encarecidamente no dejar nada a la vista en el coche.

La estatua de Alejandro Magno en la Plaza Macedonia

Tras instalarnos en el alojamiento (un apartamento en pleno centro) , nos dedicamos a explorar con perplejidad esa sucesión de monumentos (algunos de ellos de dudoso gusto) sembrados por todas las plazas y a lo largo de la orilla del río, como por ejemplo dos enormes réplicas de barcos pirata (en un país sin salida al mar, ojo al dato). Aunque la palma se la lleva la imponente estatua de bronce de Alejandro Magno, el héroe nacional por autonomasia (que por cierto no nació dentro de los actuales límites del país), en la plaza Makedonia, con 22 metros de alto y más de 40 toneladas de peso. 

La que sí que nació en Skopje (a pesar de haber sido siempre considerada albanesa) fue la Madre Teresa de Calcuta, cuya  Casa Memorial está al lado

Cruzando el famoso puente de piedra , al otro lado del río, en el barrio turco, se encuentra el Bazar Viejo, donde uno puede sentir que se encuentra en la mismísima Estambul (las llamadas a la oración de las mezquitas y algunos puestos con la foto de Erdogan ayudan a ello). Es allí donde el olor de parrilla lo inunda todo, así que nos sentamos en una terraza y nos pegamos un homenaje a base de carne asada, kofte y cerveza Skopsko, por menos de 500 denares (unos  8 euros por persona). Impresionante

Carne a la parrilla en el Bazar Viejo de Skopje

Un poco más arriba se pueden visitar las ruinas de la fortaleza de Skopje, desde donde se puede apreciar una vista panorámica de toda la ciudad, destacando la Cruz del Milenio en lo alto del Monte Vodno, construída en el año 2001 para conmemorar los 2000 años de cristiandad, con 66 metros de alto y que se ilumina por la noche. 

Día 3 : Skopje – Ohrid (172 km.)

San Juan Kaneo, a orillas del lago Ohrid

Después de comprar una tarjeta SIM (una semana de Internet por menos de 2 euros) y disfrutar de un espectacular desayuno macedonio como para chuparse los dedos, partimos hacia el sudoeste. Hacemos una primera parada en el Cañon Matka, a unos 20 km. Recorremos una pequeña ruta de senderismo, y continuamos en dirección al lago Ohrid, que hace de frontera con Albania. Tras bordear numerosas localidades sorprendentemente presididas por la bandera del águila bicéfala , símbolo de Albania , y cruzar  un puerto de montaña con bastantes curvas,  llegamos a la localidad que da nombre al lago, en su lado macedonio. Se trata de una ciudad turística, a las faldas de un monte, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su importante valor arqueológico e histórico.No en vano la llaman la ‘Jerusalén de los Balcanes’. Destaca la iglesia bizantina de San Juan Kaneo, a orillas del lago. Recomiendo dar un paseo desde el casco antiguo empedrado y disfrutar  de sus vistas al atardecer. Aquí también hay un «Old Bazar» repleto de bares y restaurantes. Aparte de seguir degustando carne a la parrilla,  terminamos viendo un partido de la Champions en un casa de apuestas. Muy bizarro todo

Esas dos noches nos quedábamos en los Lukanov Apartments,  una especie de casa rural muy chula en mitad del casco histórico, al lado del Teatro Griego. Los coches han de aparcarse fuera de la muralla

Día 4 : Ohrid – Bitola – Ohrid (136 km.)

Vistas desde el castillo de Ohrid

Aprovechamos la mañana para entrar al principal edificio histórico del país, que la tarde anterior estaba cerrado,  la fortaleza del Zar Samuel , testigo de la historia de los Balcanes. Merece sobradamente la pena pagar el euro de entrada

Acto seguido, cogimos el coche para dirigirnos a Bitola, la segunda ciudad del país, con 74.000 habitantes, que dista 68 km. Nada más salir de Ohrid, en el pueblo de Kosel, nos acercamos al cráter de Duvalo, un curioso fenómeno geológico que desprende olor a sulfuro ( básicamente a huevos podridos) y que se encuentra a 100 m. de la carretera

El centro de Bitola, con la Torre del Reloj

En poco más de una hora estábamos en nuestro destino, concretamente a las puertas del yacimiento arqueológico de la antigua ciudad griega de Heraclea Lincestis, fundada por Filipo II, padre de Alejandro Magno. La entrada es barata (100 MKD, 1 euro y medio) y se puede ver el anfiteatro, los baños romanos, la basílica, etc. Después de la visita fuimos a buscar algún sitio para comer en la céntrica calle de Shirok Sokak, la arteria peatonal de la ciudad, que termina en la famosa Torre del Reloj.

A media tarde volvíamos a Ohrid. Albania nos esperaba al día siguiente

Siguiente capítulo: Albania

 

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2 comentarios en «Road trip de 10 días por los Balcanes. Parte 1 de 3: Macedonia»

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