Capítulo anterior: información general

Día 2 : Glasgow – Stirling – Bracklinn Falls – Fort  William (199km)

Partimos de Glasgow con la novedad de tener que conducir por la izquierda por primera vez en mi vida. La verdad que resultó más fácil que lo que pensaba. Algunas dudas en las glorietas, y sobretodo en las incorporaciones cada vez que realizas un giro, y tras recorrer unos cientos de metros ya me había hecho con el vehículo.

Nuestra primera parada fue en el histórico castillo de Stirling, testigo de las andanzas del mítico William Wallace. La visita al castillo merece la pena. Aunque la entrada no era precisamente barata, compramos un bono que nos permitía ver hasta 3 de las principales fortalezas de Escocia en un período de 5 días (nosotros escogimos Stirling, Urquhart y Edimburgo) y nos salió bastante más económico. En el interior , aparte de unas preciosas vistas sobre la ciudad , podrás conocer de primera mano detalles sobre las guerras que tuvieron lugar a los pies del mismo y que tantas veces hemos visto llevadas  a la gran pantalla. Como en casi todos estos casos, la realidad no tiene nada que ver con la ficción cinematográfica.

Bracklinn Falls , en el Parque Nacional de los Trossachs

Reanudamos la marcha hacia la pintoresca localidad de Callander, que sirve de base para las excursiones al Parque Nacional de los Trossachs. Nosotros hicimos una pequeña ruta que llevaba hasta las Bracklinn Falls, una de las cascadas más chulas del país. No lejos de allí está el pueblo de  rápidos de Dochart en el pueblo de  Killin.

De camino a nuestro destino final del día todavía nos esperaba el espectacular Valle de Glen Coe,  que se considera uno de los lugares más  hermosos de Escocia,  donde no pudimos resistirnos a hacer una parada al lado de la carretera para disfrutar del paisaje típico de las Highlands o Tierras Altas , dentro de cuyos límites ya habíamos entrado

Fort William es una pequeña ciudad situada al lado del Loch Linnhe (el lago más largo de Escocia), en cuya orilla existe un área reservada para autocaravanas. (impresionante levantarte por la mañana al lado del agua). Se trata de una localidad turística, donde pudimos degustar de una buena cena a las 11 de la noche (bastante infrecuente en todo el Reino Unido)

Día 3 : Fort William –  Isla de Skye (250 km)

El castillo de Eilean Donan, plasmado en infinidad de películas

Partimos con lluvia y frío (5ºC  a pesar de encontrarnos en pleno mes de Julio) en dirección norte. Las carreteras en las Highlands son bastante estrechas, a pesar de sufrir un tráfico bastante importante de vehículos anchos como en nuestro, al menos en esta época del año, así que hay que extremar la precaución en carretera (recordemos que vamos conduciendo por la izquierda y no estamos igual de acostumbrados a calcular las distancias al arcén y a la línea que separa los carriles)

Tras varios kilómetros recorriendo verdes paisajes , la silueta del pequeño pero famosísimo Eilean Donan Castle  nos indica que nos encontramos próximos al puente que une la Isla de Skye  de la de Gran Bretaña. Hacemos una parada para sacar fotos, aunque no entramos al interior, ya que no acompañaba ni el tiempo ni el enorme número de autobuses que había en el parking.

Tremenda cascada en los acantilados de Kilt Rock

Tras cruzar el puente, uno no sabía hacia dónde mirar porque continuaba el espectáculo. Verdes montañas de las que innumerable torrentes vertían agua en forma de cascadas hacia el valle por el que circulábamos , nos indicaban el camino a Portree, la capital de Skye. Tras hacer una vuelta de reconocimiento por el que iba a ser esa noche nuestro alojamiento (otro área habilitada para furgoneteros junto a una lengua de mar), y comprobar que disponía de servicios públicos, nos dispusimos a recorrer la isla. Con 1656 km²,  podríamos decir que es como una Escocia en miniatura. Y si bien la llegada fue triunfal, la ruta que se puede hacer por la carretera que bordea la costa, en muchos casos de un único sentido, nos dejó boquiabiertos. Bucólicas cabañas e impresionantes acantilados, sobre los que destaca los de Kilt Rock, donde hay un mirador hacia una cascada de más de 100 m. de alto que vierte sus aguas directamente al mar. Otra atracción natural es monolito Storr (hombre viejo), en la misma carretera (casi no se veía por la niebla) . Ya de vuelta en Portree , y después de cenar , pudimos disfrutar de un espectáculo de música en directo en la taberna, acompañado de unas cuantas cervezas y algún que otro whisky local

Día 4 : Portree – Castillo de Urquhart – Lago Ness (183 km.)

Las ruinas del castillo de Urquhart a orillas del Lago Ness

Ya que el día anterior habíamos llegado fuera de horario, comenzamos la jornada desplazándonos hasta el extremo occidental de la isla al Castillo de Dunvegan , en el que actualmente siguen viviendo los miembros del histórico clan MacLeod .  Si una cosa nos dimos cuenta, es que  Skye bien merece por sí misma reservar dos o tres días, tiempo del que lamentablemente no disponíamos. Posiblemente me hubiera decantado por visitar algún otro paraje natural en lugar del castillo, que aunque lleve habitado desde el siglo XIII,  su construcción actual data del siglo XIX . Así que atravesamos toda la isla de nuevo en busca del puente por el que cruzamos el día anterior, hacia el misterioso lago Ness. Lo primero que nos sorprende cuando nos acercamos a sus primeras estribaciones es lo inmensamente largo que es (37 km.) No me extraña que de existir, nunca hayan encontrado al famoso monstruo.

Posiblemente la mejor estampa de lago sea desde las ruinas del gran castillo de Urquhart, cuya historia se explica muy bien durante la visita, para la cual aprovechamos el bono comprado dos días antes en Stirling

Esta vez decidimos alojarnos en un camping a orillas del lago (lochnesshighlandresort.com/) , poder utilizar una ducha de verdad se agradece. Y tras una espectacular cena de comida  escocesa (no faltaron los tradicionales haggis) en Fort Augustus (la localidad principal de la zona), nos fuimos a reponer fuerzas. El fin de semana en Edimburgo nos esperaba

Capítulo siguiente: Fin de semana en Edimburgo

 

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Un comentario en «Escocia en autocaravana: las Highlands»

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