Lo primero que me gusta hacer cuando visito una gran ciudad , es realizar un tour guiado a pie, que me sirva como primera toma de contacto. Y en un sitio tan enorme como Nueva York, resulta imprescindible. Así que según me levanté me dirigí a la parada de metro más cercana, ya que a las 9:45 había reservado el free tour del bajo Manhattan en la web https://freetoursbyfoot.com/.

Charging Bull, el Toro de Wall Street

El punto de encuentro era la icónica estatua del “Charging Bull” (el Toro de Wall Street). Como todavía no controlaba bien el tiempo que me iban a llevar los desplazamientos, llegué con bastante antelación, así que me dio tiempo a tomar un chocolate  caliente en una de las múltiples cafeterías que hay por la zona, que me sirviera para entrar en calor en aquella gélida mañana de sábado, y a la vez para reponer fuerzas, ya que el recorrido iba a llevar más de tres horas. (lógico contando que íbamos a caminar alrededor de 5km.)

La verdad que no puede hacer mejor elección para mi primer día, ya que el guía nos llevó por los lugares imprescindibles del Downtown, la zona más histórica al Sur de la Gran Manzana, a saber: Wall Street, Trinity Church, Oculus de Calatrava, World Trade Center, Ayuntamiento, el Soho, Tribeca, Little Italy, Chinatown… la mejor manera de ubicarse y conocer por qué se llaman así las calles, los barrios, y su historia.

El tour acabó de la 1 de la tarde, una hora perfecta para volver a coger el metro y subir hacia el Midtown, en el centro de la isla de Manhattan, donde se encuentran otros lugares míticos como Times Square, Rockefeller Plaza, o el Hard Rock Café. Aunque el mayor aliciente de ese día, 17 de Marzo,  era  asistir al  desfile de St. Patrick’s day, que recorre la Quinta Avenida, donde también se encuentra la Catedral de San Patricio,  patrón de Irlanda.

Desfile del día de San Patricio

Lo primero me sorprendió del desfile fue no ver absolutamente a nadie consumiendo alcohol, y es que en Nueva York está terminantemente prohibido beber en la vía pública, así que la fiesta tal como la conocemos en España estaba realmente en los pubs irlandeses que había por la zona. Otro aspecto que me llamó la atención eran las impresionantes medidas de seguridad alrededor de las calles donde se celebraba, supongo  que como cualquier otro evento multitudinario.

Así que, tras ver desfilar unas cuantas agrupaciones de: veteranos de guerra, majorettes, cuerpos de bomberos y bandas militares, comerme un perrito caliente en un puesto callejero, y tomar un par de pintas de Guiness en un pub atestado de gente ataviada con los colores de Irlanda, me dispuse a retirarme a descansar. Mi primer día en Nueva York no había defraudado en absoluto.

 

 

Por

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies