Belén era una de nuestras visitas fijas en nuestro último viaje a Israel, bien por la historia del lugar, bien por el morbo de pasar a los territorios palestinos
Mientras planificábamos la semana, surgió la duda de si visitar Belén en coche, una vez abandonáramos Jerusalén después de 3 días allí, o si nos iba a dar tiempo a hacer una pequeña excursión de una tarde desde la Ciudad Santa. Viendo que la distancia entre ellas es de sólo 8 Km, y que en teoría no íbamos a poder cruzar a Cisjordania con el coche de alquiler (aunque después resultó que sí lo hicimos al visitar Jericó, sin problemas), nos decantamos por ésta última opción

Llegar a Belén desde Jerusalén es tan fácil como coger el autobús 24 o 124 que sale desde la puerta de Damasco. Tarda como unos 20 minutos y cuesta unos 7 shekels. El bus te deja en el lado israelí del checkpoint que cruza el denominado «Muro de la vergüenza«, el cual hay que cruzar a pie (no se tarda más de 5 minutos en los cuales no nos pidieron ningún tipo de documentación)
Una vez en el lado palestino verás que habrá un montón de taxistas deseosos de que montes con ellos para sacarse unos shekels llevándote a los puntos de interés de la ciudad (principalmente la Basílica de la Natividad y alrededores). Aunque intenten hacerte pensar que está muy lejos, realmente es un trayecto que se puede hacer a pie en cosa de media hora, aprovechando además para contemplar los grafitis que decoran el muro. Nosotros fuimos en Febrero y no hacía demasiado calor. Otra cosa sería hacer el mismo recorrido en Julio o Agosto.
Lo primero que nos sorprendió (gratamente) de esta primera incursión en Cisjordania fue la aparentemente vibrante actividad económica y comercial que vimos. Esperábamos un territorio deprimido por el bloqueo que supone estar rodeado de un muro, pero encontramos una ciudad llena de tiendas, restaurantes, e incluso se veían coches de alta gama y elegantes casas de vez en cuando
La principal atracción de Belén es la Basílica de la Natividad , o lo que es lo mismo, el lugar donde según la tradición tuvo lugar el nacimiento de Jesús. Se trata de un edificio de estilo paleocristiano mandado construir en el año 530 D.C. por el emperador Justiniano . Al igual que la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, el templo es compartido por la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica, aunque también tienen derechos sobre ella, aunque menores, los Ortodoxos Sirios y los Coptos.

Se accede por una puerta tan pequeña que hay que agacharse para poder entrar: la Puerta de la Humildad. Un signo de reverencia y una forma de evitar de que nadie entrara a caballo. Una vez dentro, lo primero que podemos contemplar es el retablo dorado, rodeado por decenas de lámparas colgantes, y a su derecha, una enorme cola de gente esperando para bajar a la Gruta de la Natividad, que es el lugar preciso donde se supone que nació Jesús. También se puede bajar a la cripta, donde uno tiene la sensación de estar en el propio portal de Belén tal y como lo hemos visto representado desde que éramos niños
Afuera de la basílica se extiende la Plaza del Pesebre, donde podremos encontrar todo tipo de souvenirs , ciertamente más económicos que en la ciudad de Jerusalén. No lejos de allí se encuentra la Gruta de la Leche , que es, según la Biblia, el lugar donde se escondieron María y José con Jesús recién nacido para evitar la matanza del día de los inocentes. Para encaminarse de vuelta al muro, la mejor opción es perderse por las callejuelas que rodean el centro neurálgico de Belén : Manger Square. Aquí es donde se puede saborear la auténtica personalidad de una ciudad árabe: puestos callejeros de todo tipo de comida, barberías y bazares de objetos de lo más extraño, mezcladas con restaurantes y tiendas de souvenirs. Aquí también se encuentra una oficina de turismo

Una vez fotografiadas las pintadas más icónicas del muro, nos encontramos de nuevo cruzando el checkpoint para volver a Israel. Aquí sí que nos tocó mostrar nuestro pasaporte aunque afortunadamente no hubo que hacer mucha cola. Tiene pinta que las horas más concurridas son las primeras horas del día para cruzar en este mismo sentido. Obviamente no se pueden sacar fotos en el interior. Una vez cruzada la frontera, nos dirigimos a la parada del autobús que nos devolvería otra vez a la puerta de Damasco, dando por terminada nuestra excursión


